El software de tienda que sabe qué hay en el estante, qué se vendió, cuánto costó y cuánto quedó. Y sigue vendiendo aunque se vaya la luz.
"Vendimos bastante… pero no sé si gané."
El día cierra con plata en la caja y con la sensación de que fue un buen día. Pero entre lo que se vendió en efectivo, lo que entró por pago móvil, lo que se apartó, lo que se fió y lo que se cambió, nadie hizo la cuenta de verdad.
El inventario está en la cabeza de alguien. Se sabe más o menos qué hay porque se mira el estante. Cuando entra una clienta y pide una talla, hay que ir a ver. Y lo que se acabó hace dos semanas se descubre el día que lo piden.
Y el costo, ni hablar. La misma blusa se compró tres veces a tres precios distintos. ¿Cuál es el costo de la que se acaba de vender? Se calcula "por encimita", y así se pone el precio: por encimita.
Los apartados son un cuaderno. Doña María abonó algo hace tres semanas, no recuerda cuánto, y la ropa lleva un mes guardada en una bolsa con su nombre — ocupando sitio y sin poder venderse a nadie más.
Si hay dos sedes, son dos negocios. En una se acabaron las M y en la otra hay seis durmiendo. Se piden por WhatsApp, se mandan con quien pase, y a fin de mes falta mercancía en un lado y sobra en el otro sin que nadie sepa por qué.
Ese es el problema de fondo: usted vende todos los días sin saber cuánto le deja cada venta — ni qué mercancía tiene la plata dormida.
Facturar no es ganar.Vende, descuenta del inventario, calcula el costo real de lo que salió y le deja el número que importa: la utilidad.
Se cobra desde el teléfono o la computadora, en dólares o bolívares, con IVA e IGTF, en efectivo, pago móvil, transferencia o mezclando formas. La venta y el inventario se mueven juntos o no se mueven — nunca queda una venta cobrada sin descargar el estante.
Cada artículo lleva su costo promedio de verdad, actualizado con cada compra. Por eso el margen que ve no es un estimado: es lo que quedó después de pagar la mercancía.
Y no lo hizo alguien que nunca ha atendido un mostrador. Nació adentro de una tienda de ropa venezolana de verdad, con apartados, abonos, una costurería que cose por fuera y clientas que pagan como pueden.
Una barbería no necesita inventario. Un depósito no necesita caja. Una tienda de ropa las necesita las dos — y además apartados. Se arma para su negocio, no para el promedio.
Qué hay, dónde está y cuánto costó de verdad.
Cobrar rápido, cuadrar sin pelear.
La clienta aparta con un abono. El sistema guarda la ropa, lleva el saldo, avisa por WhatsApp y la libera si no vuelve. Nunca dos veces la misma pieza apartada.
Lo fiado deja de vivir en un cuaderno: quién debe, desde cuándo y cuánto, con su recordatorio.
Órdenes al proveedor, recepción que cuadra con lo pedido y la deuda al día. El costo entra solo.
La mercancía que sale no desaparece: va "en camino" hasta que alguien la recibe — con foto sellada que lleva la fecha, la hora, el GPS, cuánto se recibió y quién lo recibió con su cédula.
Varias sedes que se hablan: una le pide mercancía a otra, se prestan lo que falta, y un cuadro dice cuál vende, cuál tiene la plata dormida y qué mover hoy.
Para quien manda a coser: la tela sale en metros y vuelve en piezas, con su receta, su merma y su costo real.
Qué se vende y qué lleva tres meses en el mismo sitio. Qué comprar y de qué no comprar más.
Un catálogo para mandar por WhatsApp: la clienta arma su pedido y entra como venta por confirmar.
Ya sea que hoy lleve todo en cuaderno, o que ya tenga un sistema de punto de venta instalado en una computadora.
La columna del medio se ve bien… hasta el primer bajón de luz, o el día que abre la segunda sede.
Se registra la compra con lo que costó de verdad. El sistema actualiza el estante y recalcula el costo promedio de cada artículo, sin que nadie haga cuentas.
La vendedora cobra desde el teléfono: busca el artículo, elige cómo paga la clienta y listo. El estante baja en el mismo momento, y si no hay señal, la venta espera y sube sola.
Al cerrar el día: cuánto se vendió, cuánto costó esa mercancía, cuánto quedó, y qué hay que reponer. Sin esperar a fin de mes.
Utilidad real: lo vendido menos lo que costó la mercancía. No la cifra de ventas, que engaña.
Sabe qué talla hay y en cuál sede, sin ir a mirar. Y le avisa antes de que se acabe.
Turno con apertura y cierre: se sabe quién atendió, cuánto entró por cada forma de pago y qué faltó.
Sigue vendiendo sin luz y sin internet. Cuando vuelve, todo sube solo y nada se cobra dos veces.
Se arma distinto para cada rubro — no es el mismo lego para una boutique que para una ferretería.
Talla y color de verdad, apartados con abono, y la costurería que cose por fuera.
Miles de códigos, proveedores, costo que se mueve y cuentas por pagar.
Rotación alta, caja rápida y control de lo que se vence o se pierde.
Dos, tres o cinco sedes que se piden mercancía y se comparan entre ellas.
No cobramos un porcentaje de lo que usted factura: eso castiga justo el mes que le va bien. Usted sabe desde el primer día lo que va a pagar.
Para quien manda a coser o produce: receta, merma y costo real de lo fabricado.
Asistencia y nómina de sus empleados con MaxPersonal, hablándose con la tienda: lo que paga de quincena entra en el resultado del mes.
Precios en dólares como referencia, pagaderos en bolívares a tasa BCV, por Zelle o en USDT. Plan anual: paga 10 meses y recibe 12. Sin contratos de permanencia: si no le sirve, lo deja.
Le hablamos claro porque es la pregunta más importante: la caja sigue cobrando. La venta se guarda en el teléfono y se sube sola cuando vuelve la señal, sin que nadie tenga que acordarse de nada. Cada venta lleva su marca propia, así que aunque se reintente varias veces, no se cobra dos veces.
Lo que sí necesita señal es consultar el inventario de la otra sede o cerrar el día. Eso puede esperar; cobrarle a la clienta que está parada frente al mostrador, no.
No. Se cargan desde un Excel: nombre, talla, color, código, precio y lo que hay. Le entregamos la plantilla y hacemos la carga con usted en la puesta en marcha. Si lo que tiene es un listado desordenado, también sirve — se ordena antes de subirlo.
No. La vendedora vende, cobra y consulta lo que hay; el costo, el margen y la utilidad los ve solo quien administra. Y el candado no está en esconder un botón: está en la base de datos, de manera que la información no se pueda pedir por debajo. Lo comprobamos entrando con un usuario de cada tipo y pidiendo los costos a propósito, para ver que de verdad los niegue.
Se lo decimos de frente: MaxStock emite notas de entrega y recibos con su numeración, su IVA y su IGTF, no facturas de imprenta autorizada ni máquina fiscal. Si usted necesita factura fiscal, se sigue emitiendo por su medio actual y MaxStock lleva el control real del negocio. Preferimos decírselo ahora que después.
Como se trabaja aquí de verdad. El precio vive en dólares para que su margen no se lo coma la devaluación, y al cobrar registra en bolívares a la tasa del día, que queda congelada en esa venta. Puede recibir mitad en efectivo en dólares y mitad en pago móvil, con su IGTF donde corresponde. Y ve el resultado del mes en las dos monedas.
Están adentro, no pegados por fuera. La clienta aparta con un abono, la pieza queda reservada de verdad —no se le puede vender a otra por error—, el saldo se lleva solo y el sistema le recuerda por WhatsApp. Si no vuelve, el apartado vence y la ropa se libera para la venta. Cada abono queda registrado y no se puede modificar después.
Sí, y es justo donde nació. La tela sale de la tienda a la costurería en metros y vuelve en piezas cosidas, cada cosa en su unidad. Lo que sale queda "en camino" hasta que alguien lo recibe con foto, y el costo de la pieza terminada incluye la tela, la mano de obra y la merma.
No: es uno solo con las dos sedes adentro. Cada una ve lo suyo, y usted las ve juntas. Una le pide mercancía a la otra por el sistema en vez de por WhatsApp, se prestan lo que falta —y el préstamo no se cierra hasta que vuelva—, y un cuadro le dice cuál está vendiendo mejor y qué está agotado en una sede y durmiendo en la otra.
Pregunta justa. Por eso su información se exporta completa a Excel en cualquier momento y nos comprometemos por escrito a entregársela si alguna vez deja de usarnos. No lo amarramos a nosotros: lo mantenemos porque le sirve.
Una demostración de veinte minutos, sin compromiso. Traiga su lista de mercancía y le enseñamos cómo se vería su día de mañana.
📲 WhatsApp: +58 414-7379886 Máximo Betancourt · Maxware C.A.